Existen plantas extremadamente fuertes, aún así pueden morir, cada planta tiene su debilidad. Hoy hablo de la Adelfa.


Las plantas en caso de padecer stress hídrico, utilizan unos mecanismos u otros para sobrevivir.  Algunos vegetales, por ejemplo, se desprenden de sus hojas, habiendo absorbido previamente la humedad en el tronco.  Pero desgraciadamente no todos vegetales disponen de este mecanismo tan desarrollado, es el caso de la adelfa y los cipreses entre otras plantas.

¿Y qué pasa  con la adelfa (Nerium oleander)?


Pues que dispone de numerosas raíces, a menudo cuando la compramos en un garden, gran parte de estas raíces salen por los orificios de la maceta de cultivo y  al trasplantarla muchas de estas raíces, se rompen. Si seguidamente no se practica una poda reductora muy drástica, hasta no dejar prácticamente hojas, la planta, se deshidrata y muere.

Además si plantamos una adelfa a finales de otoño y salida de invierno y por desgracia durante estos días hace frío y viento, es muy fácil que la planta se deshidrate aun habiendo practicado un trasplante perfecto. Lo mismo pasa con cipreses, hibiscos….algunas platas mediterráneas y de países semi tropicales.

Si disponemos de un buen libro como: El calendario de agricultura biodinámica de María Thun, nos ayudará mucho a guiarnos con las fases de la luna, y practicar la tarea de jardinería según las influencias lunares, para que así las plantas no sufran.

¿Qué deberíamos tener en cuenta pues?

Trasplantarla en la época favorable (primavera, verano y principios de otoño). Si se le rompen raíces, podarla. Si no se le rompen las raíces, no podarla. Debe recibir los riegos adecuados especialmente una vez trasplantada.